Es un fenómenos recurrente cuando se habla sobre la composición multicultural de Berlín el que se ponga en la mesa el tema de la renovada presencia de una supuesta “masa” de jóvenes españoles, italianos y griegos en la ciudad.
Según lo que muchos berlineses piensan, debido al auge migratorio por la crisis del Euro, después de los turcos que desde hace décadas aportan un espíritu propio a importantes barrios de la ciudad, los ciudadanos provenientes de países del sur europeo serían los siguientes en cantidad.
Esa visión es errónea, ya que las siguientes minorías nacionales tras los turcos serían las de procedencia polaca, francesa y estadounidense.
Estos jóvenes, en su mayoría estudiantes o trabajadores precarios, pueden cambiar la imagen de los barrios céntricos de Berlín y provocar un poco más de alboroto del usual en los bares. Pero no son los que deciden el futuro de la ciudad ni tienen impacto importante en las decisiones económicas. Por cierto, jóvenes que se encuentran con muchos problemas prácticos y burocráticos, ya sea al buscar un piso o discriminaciones varias al realizar procesos administrativos.
Pero la migración de la Europa mediterránea no solamente se da en forma de jóvenes que llegan a la capital alemana en busca de nuevas experiencias vitales y/o un empleo.
Sí, por el contrario, cabe hablar de una fuga de capitales que encuentra en la capital alemana una plaza de seguridad para las inversiones. Los periódicos alemanes se despertaron el pasado 17 de diciembre con la noticia de que griegos y españoles compraban bienes inmuebles de forma masiva en Berlín.
Inversiones inmobiliarias en Berlín
Los grupos económicos fuertes de dicha región europea empezaban a mirar a la fortaleza alemana como lugar tranquilo en el que dejar recalar sus inversiones hasta que la marea baje en sus respectivos países. De paso, ayudar al proceso especulativo que en los últimos años está en alza en el sector inmobiliario de las grandes ciudades alemanas.
La fuga de capitales de de los llamados PIIGS viene a sumar más elementos aún a las tendencias alcistas que de por sí venían sufriendo los alquileres y precios de venta, lo que se traduce en peores condiciones de acceso a la vivienda para los sectores económicamente más desfavorecidos de la sociedad alemana.
De todos modos, la tendencia de origen extranjero a la compra de bienes inmuebles en Berlín y Alemania no se debe en exclusiva a grupos económicos de los países sureños, sino que también ciudadanos y agencias inmobiliarias de Inglaterra, Holanda, China y otros países están decididos por las inversiones en Alemania.
Según datos del artículo publicado por Die Welt, teniendo en cuenta números manejados por agencias inmobiliarias locales, alrededor de un tercio de las compras en el sector eran realizadas por extranjeros, siendo frecuente el pago en metálico.
Pulsando este enlace es posible acceder a la visualización de un vídeo realizado por Der Spiegel que trata sobre el llamado proceso de gentrificación en Berlín, una de las consecuencias directas del aumento de los precios del metro cuadrado de los edificios dedicados a uso como vivienda.





