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¿Quiere Alemania romper la Zona Euro?

Grecia no está sola - Atenas arde

Los medios de comunicación pretenden ser neutrales e independientes respecto del poder político. El hecho histórico de su progresiva comercialización puede jugar a favor de su independencia del Estado, pero también puede subordinarlos a nuevas fuerzas heterónomas: la economia financiera como actor político.

Ríos de tinta han corrido sobre este tema en las últimas décadas: ¿son los políticos rehenes de los medios de comunicación o más bien al contrario? La respuesta a esta pregunta es compleja y dinámica. Solamente hace falta comparar diversos momentos históricos y puntos geográficos para llegar a conclusiones diferentes o incluso opuestas.

Sin que se dé siempre esta oposición, en ocasiones podemos encontrarnos una especie de orquesta bien coordinada de medios de comunicación y elite política trabajando al unísono, con repartición de tareas. Parece ser el caso de la política alemana actual con respecto a la Zona Euro.

Es el modo de operar que se observa de los dirigentes políticos alemanes y los mayores referentes de la prensa del país. Desde que las elecciones en griegas del pasado domingo arrojaran resultados contrarios a los deseos del directorio berlinés, la consigna ha sido clara: Grecia tiene que salir del Euro.

Como si de una ópera se tratara, con división de papeles adecuada a la situación: los políticos más destacados del gobierno niegan de forma puramente formal y diplomática que Grecia tenga que abandonar la Zona Euro. En privado, por el contrario, los comentarios que son filtrados a los medios de comunicación son bien distintos.

Por su lado, la prensa, tanto en su versión sensacionalista como intelectual va preparando el camino para una quiebra y salida del país heleno, ya sea disfrazada como salida voluntaria o como expulsión pura y dura.

Grecia no está sola - Atenas arde

¿Están los griegos en contra de la UE y del Euro?

 

Como bien ha recalcado el periódista Rafael Poch: “El 78% de los griegos quieren que su país se mantenga en el euro y un 66% han votado por opciones contrarias a la actual política europea. Es un mensaje, claro y democrático, que invita a una revisión de la actual política europea, pero en Berlín y Bruselas no se acepta esa invitación, se presenta a los griegos como radicales asilvestrados, desentendiéndose de los tres años de pesadilla que han cambiado sus vidas y comportamientos políticos, y se responde con amenazas de castigo con una salida del euro de diversa acritud por haber votado incorrectamente”.

Con estos datos de encuestas en la mano, podemos entender que los griegos no han dicho que estén en contra de permanecer en el espacio de la moneda única. Solamente que no aceptan el “Memorandum” de la llamada Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) en las condiciones que está redactado actutalmente, ya que está ahogando al pueblo griego en la pobreza y expulsando a su juventud a la diáspora.

 

Tambores de guerra en en los medios de comunicación alemanes:

 

El enfoque que los medios de comunicación alemanes ofrecen de la crisis griega no puede ser considerado de otra forma que desafortunado, por no decir nefasto.

En primer lugar, por presentar durante meses el panorama económico griego como si fuera consecuencia de una mentalidad sureña derrochadora, corrupta y más amiga de la pereza y la dolce vita que del trabajo y el esfuerzo.

Estos clichés son muy bien recibidos por una población alemana que en su mayor parte se considera -por un proceso de autoimagen complaciente que convendría analizar aparte- la más trabajadora de Europa. No hace falta decir que los datos estadísticos desmienten de forma rotunda esta imagen.

Los factores reales de una competencia desleal que practica la economía alemana en el marco de la Zona Euro queda siempre fuera de los reportes periodísticos, ya que estos factores venden menos que los clichés sobre “perezosos sudeuropeos”.

En las última semana, especialmente después de las elecciones griegas que propinaran una derrota histórica a los partidos tradicionales (ND conservadores y PSOK socialdemócratas) favorables a las políticas de Berlín, sin llegar a lograr los dos juntos una mayoría para continuar con la política de recortes sociales, la campaña antigriega ha arreciado en la prensa teutona.

Por un lado, el semanario Der Spiegel, que también publica la web de noticias más visitada de Alemania, de tendencia tradicionalmente proeuropea y cercana a la socialdemocracia, presenta un titular de portada más que preocupante en su edición impresa actual: “Adios Acrópolis: por qué Grecia debe abandona ya el Euro”.

Por otro lado, la edición online de Die Welt, de tendencia hacia la derecha liberal, versión intelectual del populista Die Bild, ha amanecido hoy con dos noticias un tanto patéticas, si no se tratara de un tema tan serio como el aboradado.

Por un lado presentaba en portada principal una entrevista a Richar Sulik, un político de un partido liberal populista minoritario eslovaco  (12% en las últimas elecciones generales ),  que propone la salida de España y Grecia de la Zona Euro.

El portavoz de un partido minoritario de un pequeño país de Europa propone la salida de dos países que multiplican su población en muchas veces. Parece tratarse de un movimiento de ajedrez, en el que los peones de menor valor son los primeros en arrastrarse por el tablero mientras Merkel se presenta de forma más dialogante pero enrocada tras las la derrota de Sarkozy.

 

Otra noticia, también destacada en portada online de Die Welt a lo largo de la mañana se titula de la siguiente manera : “Griegos rompen la nariz a un holandés“. El texto viene a desarrollar la presunta agresión por parte de dos ciudadanos griegos a un ciudadano holandés de 78 años en un pequeño pueblo turístico heleno, al que le habrían propinado un puñetazo al grito de “igual holandés que alemán”.

Como si en Alemania (u Holanda) no se dieran casos casi diarios de ataques a personas a causa de su origen o etnia. El último caso, el más alarmante, el de la célula terrista neonazi que asesinó a lo largo de la última década a 8 ciudadanos turco-alemanes, a un pequeño empresario de origen griego y a una policía alemana.

El hecho de que los presuntos agresores griegos de 45 y 48 años se encontraran en estado de embriaguez según datos de la policía, no evita que el tema se convierta en conflicto entre naciones por parte de la prensa alemana. Esperemos que la próxima guerra que se viva en Europa no comience por una discusión entre borrachos.

Esta falsa imagen creada por la prensa alemana de griegos derrochadores y más tendentes a lo pasional e irracional que a la racionalidad gestora típica alemana sirve de base a un peligroso movimiento de desprestigio de un país, Grecia, que en nada ayuda al proyecto de  integración europea, sino a todo lo contrario, agita el populismo xenófobo más acérrimo enemigo de la libertad y la democracia.

 

Paul Krugman vaticina la ruptura de la Zona Euro y un “corralito” español:

 

Por su parte, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman publicó ayer en su blog del New York Times “The conscience of a Liberal” un breve pòst en el que vaticinaba la ruptura de la Zona Euro en el caso de que Alemania continuara con su política desaforada de recortes.

En sínteses, Paul Krugman plantea que una quiebra de Grecia supondría también una fuga de capitales de España e Italia hacia bancos alemanes, lo que acabaría con las maltrechas economías de esos países y la necesidad de declarar un “corralito” al estilo argentino en el 2001.

El solo hecho de que la palabra “corralito” haya salido a la escena mediática internacional vinculada a la marca España, ha reqeurido la rápida reacción del ministro de Economía Luís de Guindos, que esta misma tarde declaraba que “el Gobierno descarta tajante un ‘corralito’ por mucho que empeore la crisis griega”, según recoge El País.

Numerosos economistas y analistas de negocios, los más optimistas, habían interpretado durante los pasados meses la dureza del “búnker” económico alemán frente a sus socios europeos como un movimiento táctico: se trataría de aprovechar  temporalmente la ventaja que suponen los bajísimos intereses de la deuda alemana gracias al sufrimiento de sus socios para dar un impulso a la economía alemana y, por ende, a la europea, reforzando el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF). Por otro lado y de forma paralela, suministrar un poco de aceite de recino a los que -según Berlín- hicieron mal los deberes de los presupuestos nacionales en los últimos años para luego aflojar la cuerda poco a poco.

Con el paso del tiempo parece que este análisis se muestra un tanto complaciente con la realidad de los hechos. El ensimismamiento de la elite económica y política alemana parece responder más a un movimiento estratégico nacionalista a corto-medio plazo: cuanto peor para los PIIGS (países endeudados de la Zona Euro), mejor para la economía alemana.

Está por ver si esto traerá buenos resultados a una economía suficientemente grande como para dirigir la locomotora de la UE pero demasiado pequeña como para prescindir de sus socios comerciales y políticos europeos.

Lo que sí se va haciendo poco a poco evidente es que la estrategia económica de tierra quemada aplicada por la elite alemana en la Zona Euro a través del gobierno de Merkel pone en peligro el proyecto europeo, además de la paz social e incluso la democracia liberal en importantes áreas de la Europa del siglo XXI.

Los próximos meses serán determinantes en este sentido.

 

Pedro Aranda / Redactor Revista Berlín

 

One Response to “¿Quiere Alemania romper la Zona Euro?”

  1. Orlando dice:

    Definitivamente la estabilidad económica alemana y responsabilidad fiscal que han demostrado los alemanes a diferencia de sus vecinos en la comunidad económica Europea hace que el país se vea comprometido a una situación incomoda desde el punto de vista economico. Mi opinion personal es que Alemania deberia retirarse de la comunidad y evitar caer en deudas

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