Verano en Berlín, la película

Un verano en Berlín menos para los que vinimos aquí a disfrutar de los parques, las caóticas calles y las fiestas al aire libre… Llega el momento del refugio en la casa, el bar y los museos.

El verano en Berlín, una experiencia incomparable. Los parques se llenan de grupos de amigos y familias para beber algo, tocar música o hacer barbacoa. Un ejemplo perfecto es Görlitzer Park, en Kreuzberg.

También el cine al aire libre, los conciertos en diferentes fiestas callejeras y mucho más. Pero el clima durante este verano no ha acompañado y, además, se ha marchado de repente tras regalarnos con 3 semanas de paz en septiembre. El invierno parece querer dejar poco espacio al otoño, pues la caída de las temperaturas ha sido muy brusca.

Así que ya puedes guardarte tus gafas Ray-Ban o Prada tan cool que compraste en Mister Spex. Un momento, no es necesario porque en Berlín la moda ahora consiste en llevar grandes gafa-pasta y por debajo una cara depresiva! 😉

La pose depresiva de corte adolescente se ha puesto de moda en los barrios estudiantiles como Kreuzberg o Fidrischshain. Pero, incluso con una montaña de problemas, las chicas de nuestra historia no apartan la sonrisa de su cara.

Se trata de las protagonistas de una linda película sobre la vida cotidiana de dos interesantes mujeres de edad media en Berlín, con sus luces y sus sombras.

Verano en Berlín (la película)

Del director Andreas Dresen, Verano en Berlín es una película que para nada parece una obra de ficción, en lo que a la vida cotidiana berlinesa se refiere. Un par de amigas que en sus balcones desarrollan largas reflexiones sobre el sexo de los ángeles -o el sexo con demonios-.

El balcón, uno de los elementos más cotizados por muchas personas a la hora de buscar apartamento en Berlín. Para fumar de vez en cuando, disfrutar del sol cuando se presenta sin avisar… y para las largas veladas de charloteo.

Un par de amigas que se apoyan emocionalmente la una a la otra. Nada raro en la capital alemana, que se considera en Alemania la ciudad por excelencia de las madres solteras y las mujeres que viven por libre.

Los hombres, considerados más bien como parte del problema y no de la solución.

Chicas por encima de los 30 años, en parte frustradas emocionalmente, en parte aburridas de su rutinario trabajo o estilo de vida.

En parte también cobijando el deseo oculto de encontrar al hombre que traiga algo de movimiento real a una vida cotidiana sin mucha chispa.

Pero los hombres que aparecen y desparecen en la anónima ciudad de la moda -las modelos maniquís- y la fiesta -las aventuras de una noche- suelen dejar las espectativas frustradas, cuando no es que vienen con sorpresas en la mochila -una mujer en casa cuidando de los niños-.

Verano en Berlín, una película más, ficción como todas las otras. Pero su historia podría haber sido copiada de la vida real de muchas mujeres como las que te puedes cruzar por la calle en la ciudad del anonimato, a una vez odiado y deseado. Podría casi ser catalogada dentro del género documental por este motivo.

Una película bien realizada que merece la pena ser vista, sin más.

El niño azul / Revista Berlín

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